La pirotecnia es peligrosa para humanos y para los demás animales

La Navidad, así como todas las fiestas, son días para disfrutar, descansar y divertirse. Pero ésto no es así para todos. Para algunos se convierte en una pesadilla por culpa de la pirotecnia.
No sabemos qué atractivo tiene, pero hay personas que invierten dinero en hacer explotar pólvora y con ello en incordiar y asustar a los demás.

Los animales no humanos sufren tremendamente con la pirotecnia. Ellos tienen el oído mucho más sensible que los humanos y los estruendos que provocan las explosiones les afectan gravemente. Las aves, por ejemplo, en la mayoría de los casos mueren, aterrorizadas, a causa de las taquicardias que les causan las explosiones. Los gatos y los perros también padecen estrés y ansiedad a causa de la pirotecnia, lo que en muchas ocasiones les causa la muerte, y en otras el instinto de supervivencia les hace querer escapar y lesionarse o morir en el intento.

Al usar pirotecnia también se causa un daño severo al medio ambiente. Cuando tiramos petardos o cohetes lanzamos a la atmósfera metales pesados muy tóxicos, como son el litio, estroncio, antimonio y bario, así como gases venenosos que contaminan el suelo, el agua y el aire, mezcla de nitrato de potasio, nitrato de sodio, azufre y carbón.

Pero los daños no terminan aquí. Los humanos también nos vemos afectados por la pirotecnia. No sólo es molesto para muchos de nosotros escuchar esas explosiones tan desagradables cuando menos lo esperamos, hay gente que sufren lo indecible por ésto.
Las personas con autismo o epilepsia sufren crisis de ansiedad y estrés extremo, lo que les causa convulsiones y puede llevarles a autolesionarse. Por otro lado, las personas que sufren enfermedades del corazón también son víctimas de la pirotecnia. El 1 de enero de este mismo año, falleció de un infarto un señor valenciano de 67 cuando celebraba el año nuevo en una terraza y tirararon un petardo cerca de él. Vaya una gracia, ¿eh?
Tampoco se libran de los perjuicios de la pirotecnia los mismos usuarios, que encuentran divertido fastidiar a los demás con los petardos. Como hemos mencionado anteriormente, los gases que emite la pólvora cuando explota son altamente tóxicos y afectan al sistema respiratorio de quienes los inhalan, en especial de quienes padecen asma. Por otro lado, todos los años se conocen casos de niños que pierden dedos porque les explota un petardo en las manos.

Si no entendemos la gracia que tiene gastar dinero en explotar cosas, menos entendemos a los padres que consienten que sus hijos se jueguen la salud con los petardos y vayan fastidiando a los demás. Pero aún menos entendemos la permisividad de las administraciones, que en lugar de prohibir ésto de una buena vez se dedican a mirar para otro lado.

Ojalá y este año TODOS tengamos la fiesta en paz.

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